¿Ya has pasado por miles de pruebas y sigues sin ver la luz ante los problemas? ¿Sigues sin encontrar esa paz en el corazón que tanto anhelas? Ten cuidado en dónde la estás buscando. Muchas veces la buscamos en el lugar equivocado: en una pareja, en amigos, en fiestas o en vicios. Pero, ¿realmente esto llena tu vacío?
Muchas personas lo tienen todo: profesión, casa, carro del año, un buen puesto, un buen salario, tienen salud… pero por dentro llevan una vida muy sola. No encuentran felicidad en ninguna parte. Buscan ayuda en psicólogos, terapeutas, gastan dinero en libros y hacen todo lo posible para estabilizarse mentalmente, excepto en lo más importante, que es involucrar a Dios en su vida.
Porque cuando llevas un vacío en tu corazón, no hay nada ni nadie que lo llene, excepto Dios. Él es el único que puede saciar nuestra alma, traer consuelo a nuestra vida y paz a nuestro corazón. Él es ese bálsamo que necesitamos en nuestra vida.
Y nunca es tarde. No porque hayas sido creyente y te hayas apartado no puedes reivindicarte. Sin importar la religión, porque en este blog no hablamos de religión, sino de Cristo. No importa lo que hayas cometido, porque somos nuevas criaturas en Cristo. Puedes reivindicarte hoy mismo, desde donde estés. Solo debes aceptar a Cristo en tu vida y darle el timón de tu vida; cerrar los ojos, soltarlo y confiar en que, de hoy en adelante, Cristo tiene el control de todo lo que sucede y sucederá en tu vida.
Reivindícate en Cristo. Suelta eso que no puedes soltar, porque no hay poder humano que nos colme de entendimiento cuando no está Cristo en nuestras vidas. Eso que te duele, eso que no te deja avanzar, eso que te ataca todas las noches… suéltalo ahora mismo y pon todo en las manos de Dios. Él sabrá qué hacer con eso y ya no tendrás que pelear tus luchas, porque Él las pelea por ti.
Reivindícate hoy mismo. Pon tu fe en Dios y acéptalo en tu vida para que haga cosas nuevas en ella.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
2 Corintios 5:17

